La gentileza siempre es signo de traición - François Mauriac

Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos - William Shakespeare

Seguidores de huellas

agosto 23, 2012

Capítulo 1. Encuentros. Parte 3


            La profesora Swann era muy simpática dando clases e incluso propuso una actividad por parejas. Melanie se giró para preguntarle a Tania si quería formar grupo con ella, pero antes de que pudiese decirle nada una mano se posó en su hombro produciéndole un escalofrío.
            —¿Te gustaría ser mi pareja para el trabajo?
            Melanie se viró en la silla para descubrir quién le había pedido aquello. Al volverse descubrió los bicolores ojos de Zack y al mirarlos sintió una especie de mareo. Aquella mirada la turbaba y la fascinaba. Miró otra vez a Tania y vio que ella le indicaba con pequeños gestos que fuera con Zack.
            A pesar de lo anormal que le parecía la situación, contestó:
            —Eh… sí, claro, cómo no…
            —Bien —respondió él sin que su cara mostrase ninguna emoción aparente.
            El trabajo iba sobre crear algunos textos líricos y buscar información sobre algunos autores nórdicos famosos de este género.
            Entre los dos iban poniendo ideas para crear un poema. Melanie iba diciendo temas tipo: la amistad, el amor… Zack era mucho más tétrico: el odio, la tristeza…
            —Se me ha ocurrido una idea definitiva: ¡la muerte! —dijo Zack triunfante, aunque sin poner mucha emoción en sus palabras.
            A Melanie se le congeló la mirada. Se quedó mirando al papel con la mano temblorosa, sin saber qué decir o pensar. Miró a Zack. Los ojos de ella lo acusaban con una mezcla de tristeza e ira. Finalmente él bajó la mirada diciendo en tono sarcástico:
            —Está bien. Iré por tu estilo. ¿Qué te parece: los padres?
            En ese momento no lo aguantó más. Melanie salió corriendo de la clase con la cara enterrada entre las manos. Los ojos de Zack la siguieron sin decir nada. Tania, preocupada por la recién conocida, salió corriendo detrás de ella llamándola por su nombre. La encontró en el baño, que por supuesto estaba desierto en plena hora de clase. Lloraba amargamente, pero en silencio. De pronto levantó la mirada, sintiendo que alguien se encontraba en la misma habitación que ella.
            —¿Qué quieres? —dijo entre sollozos.
            —Eh, eh, ¿qué te pasa? ¿Te dijo algo Zachary? –Tania hablaba con voz tranquilizadora.
            —No, no, no es eso —contestó Melanie mientras otra vez las lágrimas inundaban sus ojos y rodaban por sus mejillas—. Es que… es que… —rompió otra vez a llorar—. ¡Es que la semana pasada murieron mis padres! —ocultó la cara entre las manos, como si el hecho le diera vergüenza. Tania se quedó callada. Decidida, fue a llamar a la profesora para decírselo cuando sintió que una mano anhelante agarraba su pantalón.
            —Por favor, dile que estoy enferma, no le cuentes nada, por favor…
            Dudó un momento. Si ella no quería que se supiera, sería por algo. En aquel momento aquella chica le dejó de inspirar tanta desconfianza. Relajó la cara y suspiró, mirando a Melanie, que tenía los ojos brillantes, llenos de lágrimas, suplicantes de compasión y complicidad.
            Algo en la expresión de su cara le hizo comprender que necesitaba que nadie se preocupara por ella. Sobreentendió que aquello que le pasaba debía superarlo sola, sin ayuda, porque se trataba de algún oscuro secreto que no debía compartir con nadie, del que nadie debería enterarse.
            —Está bien…
            Salió con paso seguro del baño, aún a sabiendas de que no sabía mentir y a lo mejor no colaba lo de la enfermedad. Lo intentaría al menos. Por Melanie.
            «¿Por qué, por qué, por qué, por qué?» se preguntaba Melanie, con las manos enterradas en el pelo. «¿Por qué tuvo que pasar, por qué?». Se estaba auto-torturando, pero no le importaba. Todo era culpa suya, todo lo que había pasado semana y media atrás era culpa suya.
            —Toma, aquí tienes tu mochila —dijo Tania, muy seria—. Y si necesitas algo… aquí estoy ¿vale?
            —Sí —respondió Melanie secamente—. Gracias. Ahora me voy. Te lo agradezco de todo corazón.

2 comentarios:

  1. Mae, el diseño del blog me lo hizo una amiga, pero por lo que entiendo mi blog no tiene cabecera, o tiene una imagen transparente. lo que tu ves tan grande es el fondo. Eso es lo que mi amiga me explicó cuando le pregunté para explicarte a ti. Puedes consultarle más a ella en:

    http://diseno-sos.blogspot.com/

    También es socia del club.

    besos y gracias pro pasarte por mi blog. pronto me pasaré a leer!

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    1. Vaaaaaaaaya, no había pensado yo en eso, muy inteligente.... gracias por la idea, a ver si le doy algo de vida a esto, jeje.
      Gracias por el link querida ^^-

      Un beso!

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