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Seguidores de huellas

septiembre 28, 2012

Capítulo 3. Indecisión. Parte 1


E
l ambiente, tenso; las palabras, mudas; las miradas, serias. En resumen: expectación. Melanie sentía cómo las lágrimas se agolpaban en sus ojos, pugnando por salir, pero no iba a llorar, no en ese momento. Se lo debía a sus padres, ellos habrían querido que fuera fuerte
            —Eeeeehh… —susurró Alice en un esfuerzo para romper el hielo, aún sin creerse nada—. Bueno, me he quedado algo anonadada con esto, si me podéis explicar por qué me montáis estos números…
            Silencio.
            Después de largo rato de incomodidad, Melanie suspiró cansinamente, mientras se preguntaba cómo explicar aquello.
            —A ver, todo se trata de un defecto genético. Por alguna razón, tengo una tercera copia de ADN, pero se corresponde con la información genética de, en mi caso, un tigre. Esa información genética se activa con ciertas hormonas que tienen que ver con los sentimientos y las emociones y hace mutar a mi cuerpo por completo —dijo Melanie de corrido, como si estuviera preensayado—. Ahí tienes tu explicación.
            Alice se quedó de una pieza. Siempre había sido muy racional y se negaba en redondo a creer eso. De pronto exclamó:
            —¡Ja, ja, ja! ¡Si casi me lo creo y todo!
            Pero al ver las caras graves de Melanie y de Margaret se quedó seria en dos segundos, reflexionando si de verdad podía ser cierto lo que le estaban contando. Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando volvió a mirar a su prima.
            —Alice, yo… —intentó decir Melanie.
            —No… eso no puede ser… eso n-no… ¡no puede existir!
            Por primera vez, Alice se sintió asustada por su prima. No podía ser real. Tenía que ser una especie de pesadilla. Sí, eso, exacto, una pesadilla.
            Entre tanto, Melanie se acercó lentamente para tranquilizarla.
            —¡NO! ¡Aléjate de mí! ¡Fuera, fuera! —Alice alzó un brazo en posición defensiva hacia Melanie, mientras con el otro tanteaba tras de sí buscando desesperadamente la puerta.
            Al fin la encontró, y salió a grandes zancadas -lo más que le permitían sus piernas- de la casa, con la intención de dar una vuelta y así digerir todo aquello.
            —Agh, qué mierda —Melanie se dejó caer en el sofá, abatida.
            —No te preocupes —la reconfortó Margaret—. Volverá.
            —Sí, tía Maggie, sí, pero… —tragó saliva—, ya nada volverá a ser como antes.
            —Mira, si hay algo de Alice que sí es verdad, es que una vez acepte eso, todo volverá a ser como antes —le puso una mano sobre el hombro a Melanie—. No te preocupes, ¿vale?
            —Vale… 

3 comentarios:

  1. Muy bueno el capítulo, aunque no me parece nada bien la actitud que tuvo Alice con su prima Melani, auque por otra parte la entiendo.
    Un beso enorme

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    Respuestas
    1. Claro, imagina toda tu vida siendo amiga de alguien que de repente te dice que puede saltarte encima y acabar con tu vida.
      Es un poco... chocante, en mi opinión. A mí Alice me da pena más que otra cosa u.u

      Un beso a ti tambien, gracias por seguir pasándote

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    2. Hombre a mi tb me da pena y me chocaria eso pero no se..fue un poco brusca.
      Me seguire pasando no lo.dudes me encanta tu historia :)
      un beso

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