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Seguidores de huellas

noviembre 21, 2012

Capítulo 4. Melanie. Parte 1


V
ale, te lo contaré todo, pero por favor: no me interrumpas, no digas ni una sola palabra. Si me interrumpes puede que me bloquee y deje de hablar, ya sabes cómo soy. Así que te lo pido por favor: no hables.
            Bueno, en realidad no sé bien cuándo empezó todo esto. Creo que comenzó directamente en el embarazo. Durante los últimos meses se detectaban anomalías. No sé de qué. Sólo sé que eran anomalías. Algo relacionado con el crecimiento o no sé qué. Lo sabía mi madre, nunca me interesé especialmente por ello, ya que nunca lo quise saber. No es agradable.
El caso es que después del parto todo fue muy raro. Nací con listones oscuros en la piel. Los médicos no sabían de qué se trataba, pero al no mostrar ninguna actitud anómala en un bebé, ni desarrollar ninguna patología, lo pasaron por alto y finalmente, cuando los listones desaparecieron al cabo de dos semanas, nos dieron el alta a mi madre y a mí.
Mi infancia fue como la de cualquier niña: fui al colegio, hice amigos, celebré mis cumpleaños, todo normal. Hasta más o menos los diez años.
Cuando cumplí los diez años empezaron a ocurrir cosas extrañas. Un día la piel me cambió de color, sólo durante unas horas, pero volvieron los listones negros que tanto preocuparon en mi nacimiento. Me empezaron a aparecer gradualmente durante varios meses mechas oscuras en el pelo (que había sido pelirrojo hasta entonces). No sentía dolor, pero cada cierto tiempo se repetían estos fenómenos superficiales. Al principio me asustaba. Mis padres decidieron llevarme al pediatra, pero éste sentenció que no tenía ninguna enfermedad cutánea, y que no encontraba explicación para los hechos que le describían mis padres. Preguntó a mis padres si querían que me hicieran algunos estudios, pero ellos se negaron en rotundo, no era vida para una niña y, mientras no me encontrara mal…
Ese mismo año, corría el 2015, fuimos a París de vacaciones. En parte, porque yo quería ir a Disneyland, pero también porque nunca habíamos ido y mis padres querían hacer turismo. Era una ciudad preciosa, la gente era bastante amable y recuerdo la impresión que me llevé a ver la torre Eiffel, a la cual bauticé como la torre “Iiisél”, ya que no sabía pronunciar bien el nombre.
Nos encontrábamos haciendo la cola, hacía bastante calor, debido a una masa de aire caliente que pasaba por Francia aquellos días. Yo no paraba de protestar y pedirles agua a mis padres. Con frecuencia echaba un vistazo a mi alrededor y veía las miradas hostiles que algunos franceses dirigían a mi pelo. Cada vez que eso pasaba, les miraba fijamente con mis ojos, que para entonces ya habían pasado de un color azulado a un tono parecido al oro viejo o a la miel. Cuando ellos pasaban de mirarme el pelo a mirarme la cara, se encontraban con una mirada severa, como diciendo: «¿Qué haces mirándome?» Y en seguida apartaban la mirada. Sí, soy así, con esta personalidad tan fuerte desde siempre. Bueno; más bien desde hace mucho. Cuando era más niña era un inocente angelito de pelo color zanahoria.
A lo que iba: estábamos haciendo cola para subir a la torre Eiffel, en un caluroso día de verano francés. Cuando al fin pudimos subir, mi padre me subió sobre sus hombros, como a mí me gustaba; me sentí la reina del mundo observando la ciudad desde allí arriba. Era maravilloso para una niña de apenas diez añitos.
—¿Desde aquí se ve Copenhague, papá? —pregunté jovial a mi padre.
—Bueno, quizá si te fijas bien, la ves allí, a lo lejos —sonrió mientras señalaba algún punto en el horizonte.
—Ah… ¡pues yo no la veo! ¡Jo! —protesté y me enfurruñé un poco. El viento jugaba con mis rizos, los cuales había heredado de mi madre que, al igual que yo, era pelirroja de cabello rizado. Recuerdo que la miré entonces, el sol le daba en la cara de tal manera que realzaba sus pómulos y ella sonreía, su cara de afilados rasgos se veía risueña, y me acarició la melena.
—Anda, baja, ya volverás a ver Copenhague cuando regresemos.
Lo que mi madre no sabía era que no regresaríamos a Copenhague. 

3 comentarios:

  1. Ooooh! Por fin has publicado! Me alegro de que hayas encontrado los capítulos, echaba mucho de manos esta historia... Me encanta :) la torre “Iiisél” :) que mona... Bueno, espero que publiques pronto, que me has dejado con las ganas! Besos!

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  2. El capitulo esta genial me ha gustado mucho sigue asi
    Me alegro mucho de que hayas vuelto y sigas publicando me habias preocupado porque estabas por decirlo de algu fuerana forma fuera de juego.
    Besos

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  3. Sí, ya estoy aquí chicas, muchas gracias por seguir leyendo después de esta larguísima ausencia.
    Os sorprenderá lo que descubriréis en este capítulo... pero os dejo con las ganas porque no pienso adelantar nada!
    Un beso !

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