La gentileza siempre es signo de traición - François Mauriac

Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos - William Shakespeare

Seguidores de huellas

diciembre 07, 2012

Capítulo 4. Melanie. Parte 9


Nuestra siguiente mudanza fue hacia Suecia. Allí vivimos en un pequeño pueblo en relativa calma. Aprendí la naturaleza de mis cambios, aprendí a controlarme y a tener la mente siempre calma. Mi madre, que es farmacéutica, me proporcionó un medicamento para regular las hormonas sexuales y que me afectaran lo menos posible. También descubrí que me notaba más ágil a mí misma. Y más rápida. Además tenía el sentido del oído más desarrollado y mi equilibrio se vio notablemente mejorado. Pero hasta ahí las ventajas.  
Un año y algo después, habíamos ideado un método para no tener que estar en guardia toda la noche cuando perdiera el control, alrededor del veinte de enero. Nos encontrábamos en el sótano poniendo a punto la puerta cuando noté que algo iba mal. Pero no me fié de mi instinto, ya que me encontraba calma y aún faltaba una semana para el periodo. Ahí cometí el gran error.
Horas después, mi otra esencia se disparó, rebelde e incontrolable. Minutos más tarde, un animal asustado e iracundo, se defendía a base de instinto. Pasado un tiempo, el animal se abría paso a trompicones hacia fuera de la casa. 

1 comentario:

  1. Ooooooh, pobre Mel... Así es como mueren sus padres? :( Qué triste... Me ENCANTA! En serio :)

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