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Seguidores de huellas

enero 19, 2013

Capítulo 5. "Casualidad". Parte 1


Melanie tuvo que aclararle a Alice la naturaleza de los híbridos varias veces más para que ella lo entendiese bien; incuso le hizo unos esquemas para que se enterase mejor. Cada vez le resultaba menos extraño hablar de ese tema con su prima, y el simple hecho de que fuera así la alegraba. La alegraba poder hablar con alguien más, y que ese alguien la escuchara sin pegas, se interesara y no se echara atrás. Era de las mejores cosas que le habían pasado a Melanie.
Para cuando terminaron de hablar y aclarar todo, eran las nueve de la noche y ambas estaban hambrientas. No habían cenado. Margaret las llamó, ya les había dejado suficiente tiempo para que se aclararan y no quería atrasar más la cena.
Bajaron ambas sonrientes y seguras las escaleras del dúplex y se sentaron juntas a la mesa. Comida típica irlandesa, con una salsa picante no tan típica. Melanie no había comido nada excepto el bocadillo de por la mañana desde hacía más de un día y devoró su plato con avidez. No le daba tiempo a tragar cuando se estaba metiendo otro cacho de comida en la boca.
Mel —la llamó su prima con la boca llena.
Por Dios, Alice, traga —dijo Melanie después con la boca también llena.
Ambas rieron a la vez y tragaron.
Mel, ¿te apetece salir mañana a hacer compras? Te has venido sin ropa apenas.
Bueno, la verdad… tengo que arreglar papeleo para pasarle mi custodia a tu madre, ya que soy menor de edad y, además, mis ropas llegarán aquí en dos semanas como mucho. Mis padres tenían algo preparado por si esto ocurría. No creo que me haga falta comprar nada.
Mel, no te preocupes, sal, compra todo lo que quieras y diviértete, que te viene bien, cariño. Yo me encargo de todo el papeleo —le dijo Margaret con una sonrisa.
Esto… ¿gracias? ¿En serio? Eres la mejor, tía Maggie —dijo emocionada.
Estaba eufórica. Se sentía bien. Al fin.
Terminó su comida. Se encontraba enormemente cansada. Sólo le apetecía dormir en ese momento.
¿Puedo quedarme a dormir? —preguntó con cautela.
¡Ni lo preguntes! —Alice se levantó, dejó su comida a medio acabar y cogió a Melanie por la muñeca, arrastrándola escaleras arriba—. Verás qué monada de habitación nos sobra.
Margaret suspiró. Recogió los platos, guardó las sobras y se sentó a la luz de la lámpara con una enorme carpeta delante. Tenía mucho que leer, mucho que aprender, y no menos que localizar. Le esperaba una larga noche.

2 comentarios:

  1. Muy bueno el principio de capitulo, ya tenias ganas de seguir leyendo tu historia :)
    Me dijiste por comentario que no entendías varias cosas de los capítulos, puedes mandarme un correo y te las aclaro si quieres :)
    Besos!

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  2. Siento no comentar. Exámenes, y todo eso. Pero sigo leyendo :) Y me encanta, como siempre. Me alegra que Alice lo acepte tan bien. Un besazo, ahora comento el resto :)

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