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Seguidores de huellas

enero 21, 2013

Capítulo 5. "Casualidad". Parte 2


Eran las seis de la mañana de un sábado.
¡¡Arribaaaaaaaaaaaa!! —gritó Alice entrando estrepitosamente en la habitación de Melanie.
Ésta respingó.
¡Joder! ¡No me des sustos así, que es temprano y quiero dormir! —protestó Melanie mientras se tapaba la cara con la sábana.
¿Dormir? Mel, yo soy la madre de los dormilones, ¡y ahora no es tiempo para dormir! ¡Hay que comprar ropa, que estamos en plenas rebajas! ¡No te pienso dejar la mía! —esbozó una sonrisa casi burlona.
Melanie la miró con escepticismo. Ambas sabían que la ropa de Alice no le serviría. Le sacaba tallas; Melanie era demasiado pequeña para su edad.
Finalmente le dirigió una mirada de resignación.
Ya va. Déjame vestirme tranquila.
¡Cinco minutos! Voy a ir preparando el desayuno —guiñó un ojo a Melanie y cerro suavemente la puerta tras de sí al salir de la habitación—. Animémosle el día —dijo para sí mientras bajaba las escaleras.
Melanie se puso sus vaqueros favoritos, los mismos que llevaba el día anterior, básicos y con ciertos desgastes. Llevaba usándolos dos años. Luego eligió una camiseta térmica de manga larga y se puso un jersey de gruesa lana gris oscura lisa con cuello por encima y un abrigo también grueso para guarecerse del frío noruego. Un gorro ceñido a la cabeza del mismo color y lista. Bajó a la cocina.
Alice todavía estaba en pijama y con un delantal, friendo huevos y beicon. Se giró sobre sí, como detectando una presencia, y dedicó a Melanie una sonrisa cálida.
Tienes tu desayuno sobre la mesa. Te he puesto bastante, pero si no te lo comes tu, lo como yo; tengo un hambre mortal.
Sobre la mesa del comedor reposaba una bandeja con un plato de huevos, beicon, hamburguesas vegetales, mini-salchichas, un sándwich mixto, una taza de leche con cereales de chocolate y un vaso con zumo de naranja.
Alice, ¿en serio te tragas esto todos los días por la mañana? —preguntó Melanie asombrada.
Nah, sólo sábados y domingos —Alice hizo un gesto con la mano para quitarle importancia—. El resto de los días lo como antes de dormir.
Deberías cuidarte más. No sé cómo estás tan delgada.
¡Qué dices! Si estoy bastante rellenita —Alice se dio un par de palmadas en la barriga y, tras eso, sacó su propio desayuno de la sartén y se lo puso en otra bandeja, la cual situó en el sitio que quedaba en frente de Melanie—. En fin, bon apetit!
Comieron en silencio. Alice terminó su desayuno en tiempo récord, y, a pesar de las expectativas, Melanie devoró todo su desayuno e incluso picoteó algo de fruta.
Me cambio de ropa, me peino, me maquillo, miro qué puedo hacer con esa carita tan mona tuya, y salimos en cero coma. Son casi las siete —Alice recogió los platos de la mesa a todo correr y los dejó en el lavavajillas, desordenados. Luego se quitó el delantal y subió las escaleras a trompicones.
En menos de cinco minutos bajaba otra vez las escaleras, vestida con unos pantalones negros ajustados, una Converse blanca con los cordones negros y una negra con los cordones blancos y todavía en sujetador. Asió a Melanie de la muñeca.
Veeeeeeeeeeen —tiró de ella hasta el baño de su habitación, donde se puso su térmica, otra camiseta por encima, un jersey y una sudadera gruesa negra tamaño XL con el logo de AC/DC por detrás.
Pero, ¿por qué se supone que querías que viniera? —preguntó Melanie haciendo un mohín hacia el maquillaje esparcido por todos los muebles del baño.
Ya verás, chiqui —Alice se peinó con esmero, imitando el estilo de Bon Jovi cuando grabó Livin’ on a prayer; tenía el cabello cortado exactamente igual a como lo tenía él, con la diferencia que el de Alice era más bien liso y unos cuantos tonos más oscuro.
Luego cogió un lápiz de ojos y un eyeliner y se maquilló con presteza y eficiencia. Hizo lo propio a Melanie.
Tienes unos ojos muy grandes y de un color muy llamativo, te queda genial el potingue éste —sonrió y le colocó bien el gorro, sacándole algunos rizos pelirrojos de dentro—. Vamos, peque.
Al bajar, cogió un post-it en la cocina y escribió:
*Me voy con Mel de compras. Estaré para la cena. Un beso.

3 comentarios:

  1. Alice es todo un torbellino y sobre todo tan temprano jeje

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    1. Sí, bueno, piensa que en Noruega la hora normal del desayuno son las siete de la mañana... Gracias por seguir leyendo, un beso!

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  2. Alice es genial :) Me encanta. Voy a seguir leyendo. Un besazo ^^

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